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domingo, 25 de marzo de 2012

STEPHEN HAWKING

¿Un gran físico o solo un científico famoso? Stephen Hawking responde

Se editan las memorias, escritas por una ayudante, del divulgador del Big Bang

Stephen Hawking, en 2008, paseando por un parque de Santiago de Compostela. / ANDRÉS FRAGA
¿Es el físico Stephen Hawking realmente un genio o un científico que se ha hecho famoso por su condición física? ¿Son sus libros éxito de ventas solo porque vienen envueltos en exitosas campañas publicitarias? ¿Piensa Hawking realmente en Dios o es solo una estrategia para vender? Y la pregunta que da pudor admitir que uno quiere hacer: ¿cómo se las ha arreglado una persona tan gravemente discapacitada para llevar una vida tan rica en lo profesional y lo personal? A todas estas cuestiones —y por supuesto a muchas más— se da respuesta en Stephen Hawking, su vida y obra, de Kitty Ferguson, que Crítica acaba de sacar a la venta.
La autora, que conoce a Hawking (Oxford, 1942) desde hace décadas y narra su vida profesional y personal, lo describe como una de las personas "más saludables" que conoce, con "un tipo de salud profunda que transciende los límite de toda enfermedad". Como el mismo Hawking dice: "Elijo no pensar en mi estado ni lamentarme por la cosas que me impide hacer, que no son tantas". Lo cierto es que este físico teórico, autor de resultados cruciales para entender los agujeros negros y el origen del universo, ha conseguido que muchos piensen en él más por sus libros y su personalidad que por su enfermedad.
Recorrer los setenta años de vida de Hawking sirve para repasar cómo ha cambiado nuestra concepción del universo. Hawking empezó a estudiar cosmología en la Universidad de Cambridge en 1962 para ser discípulo de Fred Hoyle, que defendía que el universo no tenía un principio y siempre fue como es ahora. La cosmología era por entonces tan especulativa debido a la falta de datos que se consideraba casi "una pseudociencia", ha dicho el propio Hawking. Aún así, él, que a los 15 años quedó asombrado al enterarse de que el universo se expande, escogió cosmología porque aborda "las preguntas que todos nos hemos hecho".
"Elijo no pensar en mi estado ni lamentarme por las cosas que no hago"

Hoy la cosmología cuenta con muchos más datos, y ha sido precisamente Hawking uno de los físicos que más ha contribuido a sentar las bases de la teoría opuesta a la defendida por Hoyle, el Big Bang. También es uno de los que más éxito ha tenido a la hora de contarla: su convicción de que las cuestiones fundamentales siguen interesando —y su necesidad de dinero para pagar la educación de su hija— le impulsaron a escribir la primera obra de física teórica que ha logrado ser superventas. Una breve historia del tiempo, publicada en 1988, convirtió a Hawking en ídolo mediático. La teoría del Big Bang se considera hoy probada, pero este modelo no explica qué pasó en el mismísimo origen del cosmos. No hay matemáticas para ese tiempo cero. En 1980 Hawking afirmó en una famosa conferencia que antes de finales del siglo XX la física tendría una teoría del todo que explicara ese momento. Su predicción no se ha cumplido, y Hawking sigue buscando.
Sus padres no parecían considerar a Hawking especialmente inteligente —dudaban de que superara el examen de ingreso a Oxford—, pero debía serlo. De adolescentes, él y sus amigos construyeron un ordenador con piezas recicladas de relojes y objetos eléctricos. En Oxford iba sobrado. No tomaba notas. Apenas estudiaba. En Cambridge, donde no consiguió ser estudiante de Hoyle pero sí de Denis Sciama —otro influyente físico que resultaría decisivo para la carrera de Hawking—, la cosa cambió, pero con 21 años llegó el diagnóstico de su enfermedad. Le dieron dos años de vida. Se deprimió. Pero el pronosticó no fue certero. La enfermedad se ralentizó, y pareció concederlo una prórroga. La visión de Hawking cambió: "No morí. […] Descubrí para mi sorpresa que en ese momento disfrutaba de la vida mucho más que antes". Tres años más tarde se casaba con Jane Wilde y poco después nacería Robert, el primero de sus tres hijos.
"No hay sitio para Dios en mi universo", asegura el británico

Hawking dejó de escribir. Tenía las ecuaciones en la cabeza y sus colegas han contado que su trabajo se hacía cada vez más intuitivo. Quizás menos preciso, pero más audaz y visionario. Hawking se hizo famoso por su descaro en la exposición de sus ideas, y también por sus apuestas. La primera fue en 1976: Hawking apostó contra el hoy también famoso físico Kip Thorne sobre la existencia o no de un agujero negro en el sistema de estrellas binarias Cygnus X-1. Por entonces no se había detectado aún ninguno de estos objetos, y este era uno de los candidatos. Hawking estaba tan convencido como Thorne de que efectivamente había un agujero negro; su apuesta era, en realidad, una póliza de seguros: "He investigado mucho los agujeros negros, y sería todo un trabajo en balde si resultara que no existen. Pero en ese caso tendría el consuelo de ganar mi apuesta".
Otro de sus referentes constantes: Dios. Que Hawking mencione a Dios cada vez que saca un libro nuevo no debe de ser mercadotecnia, o no solo eso. Dios tiene mucho peso en la vida de Hawking, y no solo porque leyó mucho la Biblia de niño. Jane Hawking ha dicho que no se hubiera casado con él de no haber sido por sus profundas convicciones religiosas. De ella. Él en cambio ha dicho que "no hay sitio para Dios en mi universo".

miércoles, 21 de marzo de 2012

NEURONAS

DIALOGO CON ALICIA BRUSCO, DOCTORA EN BIOQUIMICA, INVESTIGADORA DEL CONICET

Neuronas, alcohol, marihuana, embarazos

El consumo del alcohol y otras sustancias, como la marihuana, durante el embarazo puede traer malas consecuencias. Aquí, el Jinete se entera de los cambios que se producen en el sistema nervioso y las relaciones neurogliales.

 Por Leonardo Moledo

Usted es la directora del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Medicina de la UBA.
–Así es.
Y yo soy un Jinete Hipotético.
–Sí, se ve.
Bueno, me alegro. Cuénteme lo que hace aquí.
–A ver... Le cuento en resumidas cuentas. Toda mi vida trabajé en el sistema nervioso, básicamente en la parte morfológica. Cuando me incorporé al instituto, la parte de morfología, estudio a nivel de microscopía óptica y electrónica, fue la base de todo, y estudié las relaciones neurogliales...
¿Neurogliales?
–Son las relaciones que establecen las neuronas con células de la glía. La glía son los tipos celulares que están en el sistema nervioso, que junto con las neuronas componen el parénquima fundamental del sistema nervioso. En general, se habla de las neuronas y las sinapsis, pero la glía tiene mucho que ver. Entonces siempre estudié esas relaciones y dentro de las neuronas estudié el sistema serotoninérgico.
¿Qué tipo de células son las células de la glía?
–Hay de varios tipos. Yo me dedico fundamentalmente al estudio de las relaciones entre las neuronas y la astroglía (o astrocitos). Son células que preservan el medio ambiente y dan la estructura para que las neuronas puedan funcionar e interconectarse unas con otras. Los sistemas neurotransmisores tienen que estar en un equilibrio determinado. Cuando hay algo externo que lo altera, no sólo se alteran las neuronas sino que también se alteran las células de la glía respondiendo a esa injuria. Desde hace diez años, entonces, estamos estudiando con mi grupo el alcoholismo materno-fetal. Nosotros lo que hacemos es desarrollar un modelo en ratas, que ya está ampliamente estandarizado en la bibliografía, pero hay cosas que todavía falta analizar. Entonces nosotros tenemos ratitas a las que exponemos a alcohol. A las madres las mantenemos en una alcoholemia baja y vemos qué le pasa a la cría. La cría tiene alteraciones que condicen, de alguna manera, con lo que uno ve en la clínica médica que les ocurre a los hijos de madres alcohólicas. La idea es tratar de desentrañar los mecanismos por los cuales el alcohol actúa sobre las neuronas y sobre la glía produciendo esas alteraciones, para ver si uno puede revertir ese daño.

¿Cómo actúa el alcohol sobre las neuronas?
–Por ahora lo que encontramos son alteraciones muy importantes a nivel de la morfología neuronal. La neurona tiene un cuerpo determinado que, si se altera, modifica las funciones. Hay una importante alteración del citoesqueleto. En el mundo actual, la juventud está tomando alcohol con bastante asiduidad y no se tienen en cuenta las consecuencias. Nosotros tenemos un estudio que hicimos en ratas adolescentes. Les dimos alcohol durante seis semanas y después les dejamos un período de abstinencia. Las ratas con alcohol bajo se la bancan bien, no tienen alteraciones mayores del comportamiento. Uno ve que si la deja, después de las seis semanas con alcohol, diez semanas sin, la rata puede revertir muchas de las alteraciones morfológicas que nosotros señalamos. Salvo en corteza cerebral, donde las neuronas siguen alteradas. Eso debe tener que ver con algunas alteraciones cognitivas que tiene el alcohólico que se recuperó.
¿Y cuando la alcoholemia es alta?
–Todo se complica más, porque hay una intoxicación. Nosotros no estamos intoxicando, estamos produciendo un efecto tóxico suave. Ahora estamos trabajando en el desarrollo embrionario para ver cómo migran... A ver, antes tengo que decirle esto. Nosotros tenemos una corteza cerebral que está estratificada, en la cual las neuronas tienen que estar en determinado lugar, con determinadas conexiones con el entorno. Durante el desarrollo prenatal esa estratificación cortical se ve alterada y, del mismo modo, se ve alterada la migración neuronal. Entonces estamos estudiando esos efectos que ocurren a nivel de sistema nervioso.
¿Y es muy grave la situación de alcoholemia de las mujeres embarazadas?
–Yo creo que no hay todavía un gran estudio epidemiológico que nos provea esos datos. Pero de todas maneras, está muy documentado. El síndrome alcohólico fetal está bien estudiado desde hace más de un siglo. Y se ve de todo: si la alcoholemia es alta se puede producir incluso un aborto, o crías con problemas cráneofaciales importantes, desarrollo del sistema nervioso central muy disminuido (con lo cual se ven niños con retraso mental, epilepsia). Hay toda una gama de alteraciones que produce el alcoholismo materno, que van desde algo que puede pasar inadvertido (como, por ejemplo, problemas de conducta) hasta, como le decía, otras alteraciones graves.
Cuando habla de alcoholismo, ¿a qué se refiere? ¿Una mujer embarazada no puede tomar un vaso de cerveza?
–La verdad es que no es aconsejable. Yo la parte clínica no la manejo en profundidad, pero habría que tratar de que, si toma, tome lo menos posible. Y hay determinados períodos críticos del desarrollo embrionario que son cruciales para el desarrollo. En la rata la gestación dura 21 días más una semana posnatal...
¿Por qué?
–Cuando nace todavía no tiene el sistema nervioso maduro. La primera semana de vida en la rata es equivalente al tercer trimestre de gestación de los hombres. Todo esto iba a que depende del período de la gestación el daño que produzca el alcohol.
–Es alarmante lo que me cuenta.
–Sí, lo es. Lo más alarmante sin dudas son las chicas que no se cuidan, que pueden quedar embarazadas sin saberlo, que dos o tres veces por semana toman alcohol en muy grandes cantidades. Eso es lo más complicado. Concientizar a las chicas es una tarea fundamental.
¿Qué más quiere contarme?
–Bueno, la otra línea en la que trabajo es con el sistema canabinoide. El sistema canabinoide es aquel en el sistema nervioso central sobre el que actúan los efectos trópicos de la marihuana. Lo que estamos analizando, justamente, es qué pasa si durante el desarrollo embrionario tratamos a la madre con una sustancia sintética agonista de los receptores canabinoides que hay en el sistema nervioso central.
O sea, una sustancia que va a ir a parar a esos receptores canabinoides.
–Exacto. Que va a ir adonde va la marihuana. Ahí vemos que durante el desarrollo embrionario los efectos no son tan drásticos como con el alcohol, pero que hay alteraciones en la migración neuronal, en la ubicación de neuronas en corteza, y eso también tendría que ver con alteraciones que se observan en hijos de madres consumidoras de marihuana. Como la marihuana, por otro lado, según algunos postulan, podría tener algunos efectos neuroprotectores, estamos desarrollando con una becaria un modelo de “stroke” (producimos una hipoxia cerebral) y analizamos si agonistas o antagonistas de canabinoides podrían tener efectos sobre la reparación.
¿Y tienen?
–Estamos en una etapa muy preliminar, pero estamos obteniendo resultados alentadores.
¿Tiene efectos reparadores?
–Podría tenerlos, sí. Lo cual no quiere decir que uno tenga que fumarse diez porros por día. Además hay que tener cuidado, porque yo estoy trabajando con un agonista en particular, pero hay muchas sustancias diferentes. La marihuana, de hecho, tiene un montón de sustancias y algunas de ellas muy nocivas. Ojo, entonces, que la cosa no es tan llana y transparente. Lo que tratamos de hacer nosotros, entonces, es desarrollar modelos con sustancias que pudieran tener algún efecto neuroprotector frente a alguna injuria. En una colaboración, por ejemplo, producimos una falta de oxígeno en la célula. Y vemos que administrándole a la rata un agonista de receptor canabinoide se producen efectos reparadores en la conducta motora y en la estructura de la zona lesionada.